Xing

Hace ya casi un año desde que la red social Xing decidió abandonar los diversos proyectos españoles para centralizar sus operaciones desde Alemania. Este hecho, unido a un cambio notable en la interfaz y en las posibilidades de interacción de los usuarios no premium han hecho que la pérdida de fuerza de la emblemática red social europea haya sido notable.

Personalmente, y pese a lo mucho que se ha hablado sobre la “muerte” de Xing en nuestro país me resisto a dejar de trabajar esta red social. Llámenme romántico, pero Xing fue la primera red social que comencé a trabajar cuando inicié mi andadura dentro de las redes sociales hace casi dos años.

Pienso que, abandonar una red social porque deja de “estar de moda” es una soberana tontería. Fundamentalmente por dos razones: la primera por no malgastar el interesante trabajo de investigación, presentación y networking elaborado en este tiempo en esa red social que probablemente se perdería si decidiera cancelar mi cuenta. La segunda es que cantidad no siempre significa calidad.

Resultará paradójico para la mayoría obsesionada por conseguir seguidores o fans a cualquier precio, pero en las redes sociales profesionales, muchas veces se consiguen mejores resultados enfocando nuestros esfuerzos a un nicho concreto. A pesar de mis palabras, mi red cuenta con una red de contactos también superior en número a la media (se puede trabajar la cantidad siempre y cuando los requisitos de calidad sean aceptables).

Creo que, la pérdida de fuerza ha ayudado a eliminar el “ruido” de esta plataforma. Un ruido que se está generando peligrosamente en otras plataformas más exitosas a primera vista como Linkedin o Twitter, por no hablar ya de Facebook.

Lo que está muy claro es que un estratega de marketing (disculpen que no use el término “de moda” Social Media Strategist, ya que creo que un experto en redes sociales no puede ser estratega sin ser experto en marketing y comunicación, lo cual le convierte, en todo caso, en un estratega de marketing) debe conocer las diferentes herramientas que tiene a su disposición para difundir su mensaje.

Planteando la cuestión de este modo, llegaremos fácilmente a la conclusión de que no existe la herramienta o red social capaz de funcionar con la misma efectividad para todo tipo de proyectos o mensajes. Su éxito o fracaso dependerá fundamentalmente de tres variables:

  • El “target” o público objetivo de la comunicación
  • El momento o “timing” de la comunicación. Por ejemplo, a nadie se le ocurriría hacer una promoción de estufas en pleno verano.
  • El canal. Aquí es donde escogemos el tipo de herramienta que usaremos para realizar la comunicación y las diferentes opciones de que podamos disponer, con el objetivo de generar confianza e integridad en la totalidad de la campaña.

En esto de las campañas de marketing no hay “recetas mágicas” que aseguren el éxito. Gran parte del mismo se consigue con información acerca del mercado (que incluye el estudio de grupos tan variopintos como los consumidores, la competencia o el entorno económico) y grandes dosis de sentido común en la elaboración de la campaña.

Por supuesto, siempre se debe aportar alguna “chispa” de genialidad que dé el toque original a la campaña. Para eso existen los creativos. No obstante, a veces las campañas “con sentido común” y de cierta continuidad conectan mejor que los anuncios muy creativos diseñados para “impresionar”.

Soy de la opinión de que, actualmente, algunos de los mejores debates de la red se están creando dentro de los grupos de debate de Xing, debido a que las personas que todavía lo trabajan suelen contar con una visión del Social Media bastante avanzada comparada con la de muchos otros. ¿Cantidad o calidad? Si me obligan a elegir, prefiero lo segundo.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores