Pocas frases reflejan en tan pocas palabras una verdad tan grande como esta. Y es que la propia web 2.0 premia especialmente a aquellas empresas comprometidas con la gestión de sus contenidos. Hasta Google ha cambiado varias veces su algoritmo de búsqueda para premiar estas prácticas. Y cuando lo han hecho, por algo será.

No resulta sorprendente que, el tráfico fluya actualmente hacia aquellas webs que se han comprometido con la calidad de sus contenidos y los actualizan frecuentemente. A fin de cuentas… ¿qué alicientes aporta al visitante una web con un mensaje fijo que no cambia en muchos meses para repetir la visita? Realmente muy pocos.

Pero, aunque la creación de contenido es una de las condiciones para tener un posicionamiento ventajoso respecto a otras páginas web, lo que realmente fomenta el que tenga tantos adeptos es la facilidad que existe para compartir este contenido a través de las redes sociales y la variedad de formatos que tenemos a nuestra disposición.

Porque contenido no sólo equivale a artículos, blogs o newsletters… la tecnología permite, a día de hoy, compartir contenido en formatos multimedia tales como fotografías, presentaciones en powerpoint, podcasts, vídeos… aportando una diversidad increíble a aquello que queramos comunicar.

Las empresas, poco a poco, empiezan a ser conscientes de que usar lo que se ha llamado “marketing de atracción” es una poderosa herramienta de comunicación que crea una imagen de marca muy por encima de la media del mercado. Esa es una de las razones principales del auge de la web 2.0.

Pero, ¡cuidado! La estrategia de la gestión activa de contenido es mucho más que, simplemente, ponernos a publicar sin ton ni son. Requiere disciplina y mantenerse fieles a nuestro propio estilo. Algo complicado a veces en un mundo que se mueve continuamente al son de modas efímeras. Pero valioso a fin de cuentas.

Porque no nos engañemos. Crear contenido puede ser una apuesta arriesgada si no hacemos una buena preparación del mismo. Ese es un error demasiado frecuente: contenido repetitivo, poco innovador y de escaso valor. Es algo que uno tiene que asumir cuando ofrece su opinión sobre un tema concreto: que no todo el mundo va a estar de acuerdo con ello.

Pero, a fin de cuentas, ¿es que alguna vez vamos a poder contentar a todo el mundo? Sinceramente, lo dudo. Pero no por ello vamos a dejar de dar nuestras opiniones al mundo. Uno de los grandes secretos para crear sólidas reputaciones profesionales es la de ser uno mismo y disfrutar con la propia actividad. ¡Sigamos disfrutando pues!

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores

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