La Interculturalidad entre Emprendedores

Interculturalidad, internacionalización de la empresa, planes de igualdad… son, sin duda alguna, palabras de moda en las empresas. Pero como casi todo en el complejo entorno empresarial actual, debemos preguntarnos hasta qué punto logramos establecer relaciones de confianza con otras personas que no pertenecen a nuestro ámbito cultural. Entremos en materia.

Los españoles, por norma general, estamos muy acostumbrados a no mirar más allá del ombligo cuando se trata de hacer negocios. Somos una cultura bastante cerrada y tendemos a desconfiar de aquella persona que viene “de fuera” del ámbito nacional. En ocasiones, sucede así incluso entre empresarios de diferentes comunidades autónomas.

Siempre pongo el caso ilustrativo de consultores que, al venir a trabajar a Zaragoza, y presentar sus propuestas a clientes, no fueron interrogados acerca de su capacitación o experiencia profesional, como sería totalmente natural, sino sobre a quien conocían en la zona, si acudieron a un colegio en particular… Es decir, buscaban a un profesional que se moviera por su zona de influencia y contactos.

No creo necesario matizar mi desacuerdo con esta forma de actuar, creo que los negocios y lo personal no deberían mezclarse más allá de lo estrictamente necesario para resultar agradables con otras personas que pueden ayudarnos a conseguir nuestros objetivos como emprendedores. Al fin y al cabo, nuestro objetivo es obtener una buena rentabilidad para nuestro negocio y no “hacer amigos”. Para eso, ya disponemos de nuestro tiempo libre.

En materia de internacionalización la cosa realmente se complica, debido a nuestro carácter cerrado y formalista de los negocios. Mucha gente no ve mundo más allá de Europa e, incluso, esto les cuesta un mundo al carecer de una base para comunicarnos en la lengua de nuestros potenciales interlocutores y de una mente lo bastante amplia como para comprender otras culturas.

Los más emprendedores se atreven a “cruzar el charco” y emprender negocios con países latinoaméricanos. Es una opción realmente cómoda, pues compartimos con estos países el mismo idioma, lo que facilita la comunicación. No obstante, algunas convenciones culturales y la tradicional visión despectiva del empresario español hacia los países latinos suelen poner freno a la mayoría de los mejores tratos.

Algunos de los mejores hombres de negocios que he conocido a lo largo de mi carrera profesional eran naturales de Latinoamérica y, aunque cueste mucho trabajo reconocerlo, por lo general, poseen un carácter marcadamente más emprendedor que la mayoría de los españoles y un verdadero ansía por aprender de otras culturas.

En un mundo cada vez más globalizado, donde la supervivencia de nuestra empresa es el principal objetivo, no podemos dejarnos llevar por “viejas convenciones” que quizá funcionaran en el pasado. A pesar de disponer de grandes herramientas para acometer la internacionalización de nuestra empresa, si no partimos de una base de entendimiento y multiculturalidad, es probable que nuestro plan de internacionalización sea un fracaso.

Dicen que los emprendedores ven oportunidades allá donde otros no ven nada, es tarea nuestra aportar nuestro granito de arena para romper las barreras que aún hoy existen entre los diferentes países del mundo. Esto no sólo nos convertirá en mejores emprendedores y empresarios, sino también en mejores personas.

Jorge Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores – www.jma-asesores.com

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