Viveros e Incubadoras de Empresas

Viveros e Incubadoras de Empresas
Hace ya algunos años que aparecieron en nuestro país los viveros y las incubadoras de empresas. Básicamente podríamos definirlo como centros de ayuda para proyectos emprendedores con cierto grado de innovación u originalidad financiados por fundaciones privadas o por las administraciones públicas.

Sin duda, podemos decir que se trata de una opción a tener muy en cuenta para muchos emprendedores que necesitan de un apoyo de especialistas y de una infraestructura donde poder hacer sus primeros “pinitos” en el complicado mundo de los negocios.

Uno de los aspectos que más me gusta es que, frecuentemente, casi todas las universidades y escuelas de negocios suelen tener una organización de este tipo para que sus estudiantes más emprendedores tengan una oportunidad de hacer realidad su proyecto.

Pienso que, desde las administraciones públicas debería fomentarse mucho más la actividad emprendedora en los centros de estudios superiores. Una educación sólida y que contempla la función emprendedora en su justa medida dentro de la sociedad es la base para la prosperidad de una nación.

No obstante, seguimos viendo que pese a las grandes cantidades de dinero invertidas en este tipo de proyectos, muchos de estos centros siguen trabajando muy por debajo de sus posibilidades. Podemos plantear muchas teorías sobre las razones de esta situación. Personalmente pienso que es por una falta de espíritu cooperativo entre muchas personas que se dedican a este mundillo.

Encuentro que, en la situación actual, hay una falta de cooperación enorme entre los directivos de estas instituciones, y los de otras organizaciones que podrían prestarles un enorme servicio a ellos y a los emprendedores con un proyecto en fase de creación.

Después de haber dado cursos, conferencias y otras charlas como parte de la política de responsabilidad social corporativa de JMA Asesores, como imaginará, me he encontrado con todo tipo de personas, algunas maravillosas y otras bastante más dogmáticas y poco predispuestas a la colaboración.

Pero lo más preocupante es la falta de conexión entre los viveros y los circuitos de financiación normales que, incluyen, el circuito bancario y las entidades de capital-riesgo entre otros. Una de las quejas más frecuentes que me plantean muchos emprendedores es precisamente, las enormes dificultades que encuentran para conseguir financiación.

A este particular, sería interesante que hicieramos examen de conciencia y estudiaramos otras culturas de negocios, como la americana, donde cualquier proyecto con visos razonables de ofrecer un valor añadido al mercado es susceptible de conseguir financiación sin demasiados problemas.

Mientras sigamos manteniendo esta cultura que, hace que despreciemos la mayor parte de las solicitudes de colaboración que podrían producirse entre los que nos dedicamos al mundo de los negocios, seguiremos careciendo del motor principal que hace posible el desarrollo económico y social de cualquier nación.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores – www.jma-asesores.com

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Publicado en Diseño de Organizaciones, Economía, Emprendedores, Finanzas Corporativas, Inversiones, Recursos Humanos y Selección de Personal

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