¿Qué se debería hacer con los beneficios de una empresa?

¿Qué se debería hacer con los beneficios de una empresa?

De forma casi unánime, muchos emprendedores son partidarios de repartir los primeros beneficios que aporte cualquier  negocio. Quizá sea típico de la mentalidad empresarial española y su “cultura del pelotazo” pero lo cierto es que, son muchas las empresas que se malogran debido a este insano afán de lucro.

Son pocos los emprendedores que, de verdad, podrían ser llamados inversores. La mayoría buscan el beneficio rápido y eso es poco sostenible a largo plazo. Hasta tal punto que proyectos potencialmente muy rentables acaban ahogados o excesivamente endeudados debido a esa enorme falta de recursos propios de los que se les priva al principio de su andadura.

Quiénes conocen mi postura saben que soy partidario de no repartir beneficios bajo ningún concepto antes del quinto año de vida de una empresa. Por varias razones que expondré a lo largo de este artículo. Esta claro que los emprendedores deben vivir de su negocio pero, por ello, deberían haber incluido su sueldo en la planificación financiera de su negocio, como un gasto más que debe soportar necesariamente el negocio.

Y, una vez que vemos que el sueldo del emprendedor ha quedado cubierto… ¿de verdad se necesita repartir beneficios? Yo creo que no. Fundamentalmente, porque ese dinero, en caso de existir, debería servir como un fondo de maniobra hasta que el negocio de la empresa pueda considerarse estabilizado. Y eso, no suele suceder antes del quinto año. Mucho más, si hemos tenido que pedir financiación a una entidad financiera.

Este es un error muy común en sectores que están “de moda” y que generan rápidos ingresos. Acaban pensando que el dinero seguirá fluyendo al mismo ritmo para siempre. Y dudosamente esto será así. Todos los sectores tienen sus tiempos buenos y sus tiempos malos. Y a todos los sectores les llega el momento de una fase de desaceleración o, peor aún, de recesión.

Las empresas bien capitalizadas durante sus primeros años van más desahogadas, tienen más opciones a la hora de solicitar financiaciones complementarias y, en general, gozan de una posición más ventajosa que aquellas que han vivido “día a día” sin preocuparse del futuro. Incluso diría que muchas acaban aprovechando esta situación para lanzar agresivos planes de expansión durante las crisis para ampliar su ventaja competitiva.

Cualquier expansión empresarial siempre será más segura si se utilizan fondos propios que ajenos. ¿Quiere decir que no se debe utilizar financiación externa? No, simplemente que el peso de la financiación ajena jamás debería superar el 50% del total del proyecto. Muchas empresas actualmente tienen problemas de liquidez por incumplir esta sencilla regla de prudencia financiera.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores

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Publicado en Emprendedores, Finanzas Corporativas, Inversiones

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