La Elección de Socios: Una Cuestión Delicada

La Elección de Socios: Una Cuestión Delicada

Una de las preguntas típicas a las que tienen que dar respuesta los emprendedores es ¿planeo trabajar solo o quiero tener algunos socios en mi aventura empresarial? La verdad es que, salvo que tengamos capital suficiente para iniciar el negocio en solitario, o una confianza a prueba de bombas, la mayoría de la gente se siente más cómoda emprendiendo con uno o varios socios.

¿Cómo podemos saber si esa persona en la que estamos pensando es la correcta? Difícil de averiguar. Pero no imposible. Tenga en cuenta que, hay muchos proyectos que acaban fracasando debido a los conflictos internos que se producen por cuestiones, a veces, triviales y que ocasionan la pérdida de confianza mutua entre socios.

A lo largo de este artículo, le iré sugiriendo algunas recomendaciones que le permitirán saber las cualidades generales que deberían reunir aquellas personas que quieran unirse a su proyecto en calidad de socios. Valorar hasta qué punto reúnen estos requisitos, le ayudará a hacer una “criba” previa y a descartar aquella gente que no tenga un interés real en el rendimiento del negocio.

Pero… ¿de verdad existe gente que forma parte de un negocio sin tener un interés genuino en el proyecto? Los resultados a veces sorprenden, mucha gente tiene ideas románticas o idealizadas sobre lo que significa ser un emprendedor. Algunos lo intentan por razones económicas o por haber perdido recientemente su trabajo, por si sale bien y pueden dar un “pelotazo”.

Como ya he mencionado, muchos proyectos prometedores fracasan debido a tensiones internas entre los integrantes del equipo promotor. Del mismo modo que, hay noviazgos que comienzan de forma idílica para después terminar en tragedia, también hay negocios a los que les pasa lo mismo.

En primer lugar, debemos tener muy presente que, la persona a la que elijamos debería tener una voluntad de permanecer en la empresa, como mínimo, a muy largo plazo (cinco años o más), preferiblemente para siempre. Cuando se ha formado parte de un proyecto empresarial durante mucho tiempo, se valora más, y se consigue una compenetración entre los socios difícil de sustituir.

También habrá gente que exija cierta rentabilidad o cierto sueldo fijo por su trabajo, como condición indispensable para unirse a su negocio. Huya de este tipo de gente, porque no le pide formar parte del proyecto, sino que le está pidiendo un trabajo, y bastante bien remunerado, para más señas.

Tenga presente que si, por alguna casualidad, los resultados no son los esperados, es probable que estos emprendedores “mercenarios” solo supongan un foco de problemas que nos distraigan del verdadero problema: solucionar la situación del negocio.

Ser emprendedor, consiste muchas veces, en saber sacrificar la rentabilidad de su trabajo (que no ponemos en duda que sea valioso), para que el negocio pueda despegar. Piense en un árbol, al principio uno tiene que tomarse la molestia de regarlo, podarlo y cuidarlo hasta que crece; entonces no necesita de nuestros cuidados y, a la vez, podemos disfrutar de su sombra. Un negocio es similar, no tenga miedo a sacrificar sus resultados a corto plazo, es más que probable que si hace bien las cosas usted recupere con creces su inversión y sacrificio inicial.

Aprenda a valorar muy cuidadosamente, las habilidades y experiencia que este nuevo socio va a aportar al negocio. Si, por ejemplo, necesita a alguien con conocimientos de gestión empresarial, quizá sea más prudente contratar a un asesor o consultor en tal materia, es poco probable que vaya a decepcionarle o a causarle problemas.

Por último, le sugiero que no desprecie los convenios de colaboración con otras empresas. La regla a seguir para una pequeña empresa debería ser: “sea delgado y miserable”, es decir, tener los gastos fijos esenciales para la actividad del negocio, dejando todo lo demás para inversiones en marketing.

Al principio, no es una mala política intentar concertar algunos convenios de colaboración con otras empresas, en los cuales, usted puede acordar un intercambio de servicios entre empresas para ahorrar costes. Sin duda, y aunque es una política que todavía no tiene muchos adeptos en nuestro país, los beneficios de intentarlo siempre valdrán la pena.

Ahora ya conoce algunos fundamentos, en los cuales basar la elección de sus socios. Tenga en cuenta que, en caso de no encontrar a la persona idónea, es preferible iniciar la empresa en solitario, evitando así problemas, en ocasiones, irreparables. Recuerde que buscamos un acuerdo similar al matrimonio (“hasta que la muerte nos separe”) y no un “rollito” de una sola noche. No tenga prisa en encontrarlo.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores – www.jma-asesores.com

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