El Arte de Dirigir

El Arte de Dirigir
Mucho se ha escrito acerca del arte de dirigir y el liderazgo en las organizaciones. Existen tantas teorías como personas, ya que el estilo de liderazgo es único en cada persona. Por tanto, no hay “recetas mágicas” ni normas fijas en esto de dirigir: es cuestión de personalidad, carisma y algunas directrices básicas.

Existe una notable carencia de líderes, promovida por una excesiva especialización en la educación de hoy en día. ¿Cuántos profesionales conocen que, lejos de querer evolucionar y aprender técnicas y planteamientos nuevos, se “encierran” en su área de especialización? Serán excelentes como técnicos en sus especialidades, pero mediocres cuando tengan que salir de ella.

Como primera defensa de la especialización, aparece que es muy difícil para una persona “normal” dominar varias disciplinas y que, por fuerza, ha de especializarse en algo obviando todo lo demás. Tenemos aquí una peligrosa limitación, pues se predispone a la persona a tener un aprendizaje limitado no sólo en cuanto a contenido, sino también, en cuanto a tiempo.

¿Cuánta gente va a la universidad, se saca una carrera, algún máster y deja de formarse, considerando que ya es suficiente? Más de las que sería deseable. No olvidemos que la mayoría de grandes hombres en el pasado eran expertos en varias disciplinas, siendo pues, estudiosos de ámbito generalista.

Aunque no puedo compararme con esos grandes sabios de la humanidad, creo que todos, deberíamos esforzarnos por abrir la mente. Actualmente mis estudios no sólo abarcan el ámbito de la gestión empresarial (que muchos profesionales y consultores limitan a uno solo de sus múltiples aspectos) sino que procuro estar, al menos informado, sobre las últimas tendencias en derecho y legalidad, economía, ciencias políticas, relaciones internacionales, psicología, sociología, historia y filosofía.

Como imaginarán, este esfuerzo adicional, suele diferenciarme y darme una visión más amplia que la de profesionales más especializados que sólo son capaces de ver los problemas propios de su especialidad. Muchas veces, la formación generalista es capaz de “ver más allá” y de ofrecer unas soluciones más creativas.

Esta creatividad y visión, son cualidades inherentes a ese “arte de dirigir” con el que empezábamos este artículo, y la formación humanista ayuda mucho a desarrollar nuestra mente y nuestra personalidad: funciones que, sin duda, cuentan mucho para el líder del siglo XXI.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores – www.jma-asesores.com

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