“Uno para todos y todos para uno”. Además de ser el lema de los legendarios Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas también debería ser el lema de cualquier equipo de alto rendimiento, especialmente en el ámbito empresarial. Sin embargo, todos sabemos que esto ocurre sólo en contadas ocasiones.

De hecho, lo más común casi es lo contrario. Encontrar equipos de trabajo con fuertes problemas internos o, en el mejor de los casos, que actúan sin ser un verdadero equipo (recordemos que un grupo no es un equipo) es la tónica general de casi todos los departamentos de Recursos Humanos, ¿no les parece?

Yo soy de la opinión de que ya existen suficientes obstáculos fuera de nuestra empresa como para que nos dediquemos a ponernos unos cuantos más dentro de ella. No obstante, por alguna extraña razón, la gente no tiende a darle importancia a estos aspectos de las organizaciones en las que trabaja.

“Uno para todos y todos para uno” debería ser la tónica general. A fin de cuentas, ninguno de nosotros somos enteramente independientes del trabajo de los demás y, cultivar nuestras relaciones de equipo es una de las llaves del éxito profesional. Hay verdaderos artistas de esta filosofía en casi todas las empresas.

Pero una de las cosas que más me sorprenden es la falta de compromiso de equipo entre colaboradores habituales como proveedores, suministradores o clientes. Piense por un momento en que, aunque no compartan mesa con nosotros, son personas indispensables para que nuestra empresa funcione a las mil maravillas.

Tras la experiencia de colaborar en varios proyectos codo con codo con varios profesionales, les puedo asegurar que uno no debe despreciar el valor de estos colaboradores. La cuestión es que, hay que saber seleccionarlos en función a una serie de parámetros que se ajusten a las habilidades y, sobre todo, a las actitudes que más necesitamos. Exactamente igual que haríamos con un colaborador interno de nuestra empresa o a la hora de contratar a un trabajador.

Mi recomendación principal es, buscar colaboradores que, aunque se dediquen a temas diferentes compartan con usted la misma visión. Le pondré un ejemplo, mis colaboradores de mayor valor, comparten conmigo una visión muy particular del marketing, dedicándose cada uno de ellos a disciplinas muy diferentes como agentes comerciales, informáticos o diseñadores gráficos.

Eso me permite disponer de un completo grupo de profesionales siempre que los necesito que complementan a la perfección mi apuesta de valor para el mercado. Del mismo modo, también ellos cuentan con mi colaboración siempre que lo necesitan. Aún siendo empresas y profesionales totalmente autónomos, somos un equipo y nos comportamos como tal. Hasta ese punto llega nuestra confianza.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores

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