Aquí siempre lo hemos hecho así…

Aquí siempre lo hemos hecho así...

¿Cuántos de nosotros no hemos oído en alguna ocasión este repetido mantra? Algunos son poco originales hasta para poner excusas. ¿Cómo pretendemos cambiar las cosas que no funcionan sin cambiar nuestros protocolos de trabajo?

Los consultores de cualquier tipo solemos enfrentarnos a inmovilismos de este tipo en todo tipo de situaciones. Déjeme decirle algo: el inmovilismo mata más empresas que cualquier otro problema en el mundo de los negocios. Especialmente en un entorno de innovación y cambio como el actual.

Así que, le propongo un interesante ejercicio la próxima vez que se encuentre ante una revisión de cualquier procedimiento de trabajo:

  1. Reúna a todo el equipo de trabajo y aporte cifras, estadísticas y otros datos objetivos que justifiquen el cambio. Si algo no funciona, probablemente, todos serán conscientes de ello. Por tanto, no es malo admitir que algo no funciona.
  2. Las expresiones del tipo: “siempre lo hemos hecho así…”, “a mí no me pagan por pensar”, “esto no es mi responsabilidad” “es que…(excusa aleatoria)” quedan terminantemente prohibidas. Nadie saldrá perjudicado por proponer ideas (hay que dejar esto bien claro), pero si no intentamos cambiar lo que no funciona, todos podemos acabar perdiendo.
  3. Pida siempre argumentos que sostengan una hipótesis. No sirve de mucho dar una idea si no se piensa cuáles son las razones que justifican su inclusión dentro de los protocolos de trabajo de la idea.
  4. Dé margen para la creatividad de su equipo. La gente, por lo general, es creativa si se le permite serlo. Un buen clima laboral y un compromiso con la organización ayudan bastante a conseguirlo.
  5. En caso de no contar con estas características en su equipo, no tenga problema en pedir ayuda. Esto es algo que muchos mandos intermedios o empresarios no quieren hacer por miedo a parecer débiles ante su equipo o a que los despidan. La formación y el asesoramiento externo en determinados casos marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Estos cinco sencillos pasos realizados de manera periódica en función de sus necesidades (yo personalmente recomiendo hacerlo trimestralmente, pero usted puede hacerlo cada cuando considere necesario, pero al menos, una vez al año no hace daño) pueden convertir, sin excesiva dificultad, a su empresa en líder de innovación de su sector.

El éxito viene derivado casi en un 80% por la actitud. Si usted consigue borrar la poca implicación de sus colaboradores (o de usted mismo) mediante estos sencillos ejercicios, no crea que estará tan lejos de conseguirlo. Su grado de creatividad y el trabajo de control constante harán el resto. Si usted pone en práctica lo aprendido, puede que pronto tenga que felicitarle. Le deseo mucha suerte.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JM Asesores

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Publicado en Autoayuda y Superación, Coaching y Formación, Emprendedores, Formación en la Empresa, Motivación del Personal, Recursos Humanos y Selección de Personal, Selección de Personal

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