Aprender a decir “No” al Cliente

Aprender a decir

No nos engañemos. Por mucho que valoremos la figura del cliente, no siempre es conveniente hacer realidad absolutamente todos sus deseos a cualquier precio. De hecho, y aunque no se lo crea, hay toda una serie de situaciones en las que es recomendable saber decir “no” al cliente.

Por supuesto, debe cuidar al máximo su estilo para no ofender a su cliente. La transparencia y las buenas maneras lo son todo. A pesar de ello, habrá personas que no sepan aceptarlo. Debemos respetarlas, manteniendo firmes nuestras convicciones. Nunca hay que poner el dinero por delante de nuestra ética de trabajo.

¿Cuáles son las situaciones en las que es conveniente decir que no al cliente? Vamos a ver las cinco situaciones más corrientes en las cuales hay que decir que no a un cliente.

EL CLIENTE NO CUMPLE SU PALABRA

Hay personas que cumplen a la perfección el viejo dicho: “donde dije digo, digo diego”. Incluso habiendo un contrato firmado de por medio. Esto es especialmente válido en los trabajos de consultoría, en los cuales es muy difícil plasmar una oferta “cerrada” al principio. No obstante, hay que dejar bien claras las condiciones y los trabajos que están incluidos en el presupuesto.

En el caso de que el cliente quiera hacer otra clase de servicios, obviamente el precio debe incrementarse en su justa medida. Lo que no puede hacerse bajo ningún concepto es trabajar gratis “por la cara”.

CUANDO EL ENCARGO AFECTA A NUESTRA ÉTICA

Jamás se debe aceptar un encargo que afecta nuestra ética o código de trabajo. Fundamentalmente por varias razones, las más importantes van a ser que el trabajo no se va a hacer de buena gana (lo cual afecta a su resultado final) y que puede dañar nuestra imagen y posicionamiento de marca si ya tenemos cierta reputación en el mercado.

Es preferible actuar con diplomacia y dejar claras cuáles son nuestras creencias, por supuesto sin entrar en juicios de valor con la opinión del cliente. Todos tenemos nuestras opiniones pero, la ética y nuestra credibilidad como profesionales son más importantes que un encargo dudoso.

LA RENTABILIDAD DEL ENCARGO ES DUDOSA

Esto puede producirse por varias razones, el cliente es un regateador nato, nuestra capacidad de trabajo se ve aceptada o, simplemente, las condiciones económicas que propone el cliente son inaceptables.

Está claro que todos estamos en los negocios para ganarnos honradamente la vida y, por mucho que queramos ayudar a los demás, hacemos un trabajo por el que debemos obtener una retribución adecuada en función de las tareas que hagamos. Cobrar menos no es una opción adecuada si queremos mantener nuestra imagen.

EL CLIENTE QUE NO ESTÁ BIEN INFORMADO

Hay muchos clientes que creen tener el derecho de decir como tienes que hacer tu trabajo. Lo cual no es lógico, pues si realmente fueran expertos en el tema, no necesitarían contratar sus servicios. El cliente puede y debe decirte lo que quiere conseguir con tu trabajo y, en función de ello, hay que saber asesorarle sobre qué caminos tomar para conseguir sus objetivos.

Hay gente con ideas muy cerradas, anticuadas o tradicionales, el cliente tiene que aprender a aceptar el consejo de las empresas que contrata, pues viven más actualizadas en su sector y, por tanto, tienen más autoridad para hacer valer sus opiniones. Trabajar con clientes que te van a dar más problemas en discusiones que satisfacción por un trabajo bien hecho no es inteligente.

CLIENTES CON CLAROS INDICIOS DE IMPAGO

Es bueno consultar las condiciones financieras del cliente antes de aceptar el encargo. De nada nos sirve trabajar gratis para no cobrar, o acabar cobrando dentro de mucho tiempo gracias a la intervención de nuestros abogados (que habrán costado su buen dinero).

Saber crear un plan de pagos por adelantado o cobrar parte de nuestro dinero al comienzo del proyecto nos garantiza cierta seguridad en nuestras actuaciones. Lo que bajo ningún concepto debe hacerse es tener una línea de crédito con un cliente moroso.

Sé que no es fácil decir que no a determinados clientes en estos tiempos, pero hay que pensar en términos de largo plazo, de nada sirve sobrevivir si lo hacemos con una imagen dañada o aceptando encargos que comprometen nuestra salud moral. Recuerde para lo que comenzó su negocio. Probablemente, quisiera sentir parte de libertad siendo su propio jefe. No reniegue de ello.

Jorge Ignacio Mata Arribas – Gerente de JMA Asesores – www.jma-asesores.com

PD: Tienes total libertad para enlazar este artículo en los medios de difusión que desees, siempre y cuando mantengas su formato original, incluyendo la firma y datos de contacto de JMA Asesores. Las apropiaciones indebidas serán notificadas y perseguidas conforme dicta la legislación vigente en materia de propiedad intelectual.

Etiquetas: ,
Publicado en Comunicación y Gabinete de Prensa, Emprendedores, Marca Personal y Reputación, Marketing Estratégico, Marketing y Gestión Comercial, Merchandising y Gestión del Punto de Venta, Nuevas Tendencias y Marketing de Especialista, Responsabilidad Social Corporativa, Social Media y Comunicación en Internet

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Entradas recientes
Comentarios recientes
Sitios de interés